Primero un pie, después el otro,
los pulmones suspendiendo con su aire mi cuerpo,
prendida al espacio como un pensamiento que no encuentra receptor...
-flotando-
Con todo lo que se dice desde la tierra, hecho viento, aliento, idea.
Caída inversa hacia el espacio sideral de tu espalda de hierro,
que nos sostiene a ambos, a vos del suelo, y a mi en el cielo;
revolotean mis piernas como alas juguetonas dispuestas a abrirse,
al vuelo dulce, salvaje y tibio de nuestros encuentros,
llévame a volar, que estoy liviana por coincidencia de tu fuerza,
llévame a volar, yo también sé cómo hacer que levantes tu vuelo.
Primero un pie, después el otro...