Tocáme con las manos limpias y
temblorosas,
que pretendo perfumarte hasta las
venas.
Tocáme con las manos bien limpias,
temerosas,
porque estoy sucia como una virgen de
mármol.
-No hace falta rezar-
Tocáme minucioso, escribíme con el
dedo lo que necesitás,
que mi piel es buena en braille y todo
te lo entiende.
Tocáme que mi cuerpo es río ancho y
caudaloso,
tocáme en el punto del estero, en
donde me fundo con tu mar.