No escribamos cosas tristes amor, ya
no;
que la muerte sea valiosa como dicen
que lo es la vida,
que ella se lleve de nosotrxs las
heridas y las vendas transparentes,
que sea esa ausencia el nacimiento del
recuerdo,
y no más la repetición de los
dolores.
Grabemos mejor de lo que aún vive en
los olores de tu cuello
y en los sabores míos,
que hoy florece nuestro árbol seco,
que ya no hay hamaca para unx,
que la luz de la ventana es ahora de
lxs dos.