Ojos de atardecer tenés.
Vez el ser, el olor, el sabor y mi textura...
Tus ojos viajan proyectando tu mirada,
grabando mi geografía tan llena de imperfecciones.
Me hago playa, me hago agua la boca, agua el alma,
me deshago como un suspiro o una hostia envinada,
caigo líquida y redonda llena de curvas y de lunares,
sobre un suelo, el zacate o la cama
y vos caes con tu luz cálido como la sangre,
naranja, rojo, café, brillante
y agonizante sobre toda yo
como un atardecer que se resbala.