Ayer te visité mientras dormías,
te visité como un olor a monte y a lluvia,
toqué tu ventana con el pico de aquel pájaro café.
Te recorrí como un insecto norturno y así con el zumbido te hablé;
te dije muchas cosas, cosas limpias, cosas sucias,
pasé por tus dedos como un chasquido y finalmente
y por mucho tiempo, ese que cabe en lo nocturno, soñamos...
Yo con que te visitaba y vos con que prácticabamos el amor.