Hace mucho no tenía a Guanacaste cerca,
ni a sus volcanes al alcance de la mano;
tu espalda es seguro la más bonita cordillera,
y mis manos turistas arriesgadas.
Desde vos nacen tantos ríos y todos terminan en mi mar,
todo fluye al paso de mis manos sobre tu relieve,
al calor de nuestras fumarolas, al bao de los alientos.
-Somos una escena absurda en el piso,
un planeta donde no cabe ni el príncipe más pequeño,
somos el dialecto de los latidos.
Hace mucho no volvía a playa Panamá,
me hacés visitar las arenas y las aguas de tus ojos,
desnudar los tobillos sobre el manglar,
chocar en la pelvis del arrecife.
Acá entre nos, aveces siento que vamos a desaparecer,
que podríamos terminar demasiado adentro una del otro,
que más nunca nos van a reconocer en ningún pasillo.
Hace un tiempo no volvías a mi, ni yo a vos...
Porque nunca nos fuimos.
Sos mi habitante.