Páginas

monocromo


Ahora mismo aprieto las manos sobre mi pecho, 
cómo si en ellas contuviera algo.
Están vacías.
De mis manos a mi pecho hay una mísera distancia,
mis manos están vacías, mis manos huesudas, sudorosas, de uñas débiles.
Aprieto las manos sobre el pecho, 
cómo si en ellas contuviera algo, lo que sea.
O al menos un sentimiento que no sea la melancolía, algo.
No digo con esto que no sea nada, ella, la melancolía, 
es que no son las manos,
lo es todo mi cuerpo; mis manos solo el consuelo.
Lo es, un pasado monocromo.