Cómo un incendio provocado, el olvido
también es planeado,
dejando a su paso una nada de cadáveres
segunderos,
quemando todas las flores y lo que no
lo fueron,
borrando de la piel todo, del cerebro.
Puedo decir que es bonito, como la
muerte,
primero da paso a la sequedad, así
como deja de llover se deja de llorar.
Se deja de querer, se deja de odiar
así como el fuego chispea sus primeras
hectáreas, Ardo! Ardo!
Estoy llena de ánimas malditas que
tocan a las puertas de las casas
donde cuelgan en las paredes cruces de
palma, aun así tocan.
Y toca ese fuego insistente, asesino,
vengador,
yo me quemo junto con el jaraguay, con
las serpientes, los armadillos,
en el fuego destructor me encuentro
para darme una cachetada, luego perdonarme.
-quedarme sin nada-
Y decido así como se decide el olvido,
renacer de estas cenizas…