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En mí América

Te cortan la lengua, te atan las manos,
tu cuerpo rellenan con plomo caliente,
tu ojos cosen sin estar dormidos.
Las torturas son bastas y lentas,
las caricias escazas y fugaces,
los sembradíos se pudren se marchitan,
el pescador encalla, kilos de droga inundan su barca.
Las cuerdas vocales se rompen y también las de las guitarras.
Nos arrancan de las manos los pinceles denunciantes,
nos borran de la memoria el pasado victorioso,
el poder de los pueblos, las revoluciones,
los partos de las mujeres.
Nos inventan otro futuro para las líneas de las manos,
Nos cambian las velas, el incienso y el ritual
por un espejo y unas cuantas chucherías.
En mi América todavía nos silencian, nos fusilan, nos matan,
nos venden al primero que pasa.