Camino con vos todos los días y no me he acostumbrado,
Con vos por las transitadas calles que en la noche encandilada asemejan ríos de luz inquieta;
Por vos cruzo esa calle corriendo hasta la esquina de BK con hambre y plata, pero no me detengo, sigo, por vos sigo la calle, me acerco a algunas señales de vida:
Al anciano y la masa de gentes aglutinadas en el cruce peatonal esperando la indulgencia del semáforo; el río Pirro negro espumoso y adolorido por vos también cruzo ese río y los piropos sumamente ofensivos de la construcción y me canso de ver siempre para arriba, de que la luna acá, no se vea a ninguna hora del día, del frío que compite con el humo de mi palo santo, la misma gente, los plátanos de la fritanga, las sardinas en los buses, de la espera y las esperanzas estoy cansada, pero sigo, por vos sigo la calle de la comida oriental y los rótulos en inglés y con esa pesada carga de mi lengua materna en mi país, por vos sigo y camino todos los días y no me he acostumbrado a inhalar tu veneno, no me he acostumbrado a sentir tu miedo Heredia, pero camino con él.