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Novenario

Ya estaba cansada tenía un bigotito de sudor y apenas iban por el tercer misterio.
-Dios te salve María llena eres de gracia…
Estaba desesperada las gotitas de sudor iban y venían a mi cara como si tuviera en ella una naciente. Yo sé que todos estamos en el novenario y también por sobre todo para probar lo que van a dar de comer, así es en los novenarios ya nadie llora al muerto que con nueve días ya ha de estar llenito de… ¡ah! Pero bueno lo de la comida creo que debe de estar bueno: Arroz de Maíz, horchata, cafecito  y rosquillitas para llevar; por cierto siempre hay alguien que dice:”Me regala para llevarle a fulano, no ve que no pudo venir el pobre”
Pero regresando al tema dejé de chepear y me di cuenta que todos seguían repitiendo una y otra vez la oración a una velocidad increíble y la señora que dirigía parecía una tarabilla:
- Dios te salve María llena eres de gracia….
Y así pasaron más minutos, hasta que…
-¡Amén!
No se había terminado de pronunciar esa palabra cuando las señoras audaces ya venían con los manjares; yo me colé de lugar para que me dieran más rápido, ¡pero no! Me pasaron…
También en el rezo estaba ese viejo que nunca faltaba en los novenarios, es más cuando él rondaba un barrio o una casa era porque ya olía a muerto. Él señor este tenía puestos unos lentes oscuros y movimientos mecánicos en la boca que simulaban orar y detrás de los lentes oscuros el hombre profundamente dormido.
Días antes de ese novenario (Al que por cierto no me invitaron) yo ya había decidido irme lejos y no volver porque a veces uno quiere cambiar de pueblo de ambiente pero decidí esperarme un poco más para poder ir a ese novenario y así aprovechar y despedirme de algunos amigos que ahí iban a estar y que hace mucho no veía.
La casa no me era muy familiar con diferencia del cielo raso este era de tablas con caminitos de comejen y un geco que perseguía a una palomilla y lo de siempre un bombillo amarillo atestado de hormigas con alas y bichos.
La gente mormuraba, yo esperaba; hacía tanto calor… Unos días antes pensé en mi viaje, vagué, miré y escribí una y otra vez cosas en mi mente que nunca diré…Pero bueno ¿Quieren que les cuente como era el altar? Bueno era muy hermoso completamente blanco, una mesita tapada con 2 manteles blancos con bordados de flores, en la pared una tela reluciente que caía como una cascada; de verdad que era precioso tenía un enorme lazo negro, es curioso pero debajo de la mesa tenían un vaso con agua y un pedacito de gasa y encima de la mesita flores y floreros repletos de colores.
Mientras miraba el altar me di cuenta que ahí estaban mis amigos y sus largas caras ya el día había avanzado mucho entonces me les acerqué, primero a Rubén que estaba con Ana y les dije: -¡Hola a todos!, pero no me miraron entonces me acerqué más y le toqué la espalda a Rubén pero no reaccionó:
-¡Rubén, Rubén! ¡¿Ana?!
Entonces pensé que algo no estaba bien porque nadie me miraba, nadie me escuchaba…entonces comprendí y como nadie me percibía, el último día ese día al final del novenario decidí irme a mi viaje para siempre.
FIN