Dejaste de pensar en tu menstruación,
no contás los días, no contás los meses,
ella sola llega y sola se desvanece...
Se te ha secado la sangre,
todos tus hijos han muerto ya desde antes,
en tu útero no vive más que carne;
no importa la hora que marque el reloj de tus piernas,
ni que tan abiertas se encuentren sus agujas,
no hay tiempo que marque el vacío, ni como medirlo.