Me atrevo a ofrecerte el vaiven de mis cabellos,
con el viento compañero soplarte juntxs el cuello.
Me atrevo a ofrecerte la humedad como el aguacero,
caer violenta sobre tu boca, empaparte, dejarte fértil.
Que los aromas de mi sábana con tus volcanes se mezcle,
y pongamos -te propongo- toda la tierra verde.
Me atrevo a darte paso por el estrecho de los esteros
para que unamos toda mi mar con tus ríos llenos de invierno.