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Soñar que...


Yo en tu espalda, vos en mi pecho nos llevamos a tu casa,
Las piezas del rompecabezas regresan y se arman.
Lo no olvidado, los espacios,
los rasgos de mi cara, la belleza de la tuya,
las mañas...lo extrañado y lo extraño.
Nuestras caderas molieron la caña, bebimos su jugo,
dulce como tus labios, abundante, como tu cuerpo,
caliente como tu aliento, como el hálito que inspiro para recordarte,
para desenterrarte, para hacerte chiquito y quepás entre mis costillas.
-La necesidad irresponsable y sincera de compenetrarnos, penetrarnos, entrarnos,
habitárnos...nos...”nosotros” palabra que viene y va.
Así nos hicimos compañía y fuimos amor, fuimos recuerdo confuso y deseado,
fuimos consentidores de las caricias más simples...
De tocarnos hasta la sangre, el aire, el alma, sin espacio para los egos.
-Vos y yo-
Soñé que eras elecho fresco que se enroscaba en mi espalda,
esa que guarda el cielo de mis lunares,
esa constelación de pecas que tanto conocés.
Recorrerte ya es poesía, el temblor de mis piernas, los nervios primerizos,
-tu vos y la mía-
El tiempo que se dio libre, el frío que se fue a pasear...
La conspiración del universo en el momento en que necesitábamos tanto
Soñar...