Mi cuerpo es un ademán de curvas desconocidas,
con cavidades que resguardan perfumes de
amapolas, inciensos y matas para comer.
Un jardín florido, con mala hierba
entre los pechos y debajo de ellos descansan
mis exhalaciones y el contacto de mis risas.
Mi cuerpo es un potrero para correr,
un campo abierto con animales, con ríos para beber.
Una amatista fuerte y viva,
dura con limaduras, esculpida...
Es un paseo exótico peligroso,
hambriento, una selva venenosa y espesa.
Una feria de agricultura,
llena de colores y sabores, es casi una cocina,
donde el sudor sazona todas sus comidas.
Mi cuerpo es un misterio que descansa bajo cobijas,
bajo telas, bajo discursos.
Es una camino nocturno, es un sol por la mañana,
es un reloj jodido, una maquina que se desgasta,
un contenedor de historias, un elemento compartido.
Mi cuerpo es una mujer que tiene rabia,
una mujer que reclama,
una que dice ser (más que) todo esto.