Caen las monedas en la mano para el bus en cámara lenta,
las palomas nos esperan y también el reloj,
nuestros pasos son gotas que se diluyen en las calles,
nuestros ojos poseen la mejor comunicación,
es nuestro cuarto la mitad de nuestros días;
el tuyo es también el mio, aún en otra provincia.
Somos hermanas de alquiler,
escuchando sus menstruaciones.
Comensales donde el chino,
amantes en vacaciones.
Somos botellas escarchadas con pócimas de alto riesgo,
somos veneno y cura de los enfermos.
Los ojos de la calle y el comentario pasajero,
somos lenguas entintadas que escriben todo a diario.
Sos inicio de las llenas y yo con las tuyas acabo.