Páginas

A-cuerdo de paz

Un mar reposa lleno justo en medio de los dos,
cada uno lo mira con miedo de entrar en la misma corriente.
Hay contactos fatales e indirectos que no hacen más
que recordarnos que corremos peligro.
Buscamos pretextos para besarnos de forma inalambrica o cableada, 
para abrazarnos con las ondas del viento y la electricidad,
para tocarnos de manera lunar y desorbitada.
Reposa la mar con miedo, más teme ella, que nosotros.
-Pero hicimos acuerdos de paz para no volver a navegarnos-