En la maquila de mi mente
como en todas no hay descanso, me quedo seca y con ganas de ir al
baño,
hace un tiempo la falta
de buen juicio me asecha en forma de lagartija, se me trepa
por la cara en donde ya no hay cabida para mi identidad, deliro todos
los días y a todas horas, la lagartija vuela sobre mi cabeza como
esos dos odiosos mosquitos esos mismos que me informan de su
felicidad al oído con sus risas, yo solo me despierto sudorosa,
enferma vomito sobre lo único que me queda, yo; mis auxiliadores se
resbalan sobre la lastima que se riega como baba sobre el piso, como
un aura azul-verdosa que me rodea y paraliza...
Cómo el cuento que nunca
escribí, la poesía que no logré, la canción de amor que me trague
y ahora me envenena y me empacha, la cadena en este sitio que me
tiene como objeto de aparador, tiesa, asoleada, desteñida, con
pisadas de lagartija-locura por encima y sin ninguna forma
de cómo no pensar tanto en lo que nunca dije y siempre creí haberte dicho.