Me puse un lindo vestido, alboroté
todavía más mi cabello,
me pinté los labios con el rojo más
sangre y visité tu tumba,
caminé por tus calles con miedo de
encontrarte entre el calor,
o en la fecha de alguna vieja agenda o
calendario por eso
me escondí en la noche, pero terminé
cantándote (por primera vez)
una canción donde te contaba que se me
reventó la vos,
que no puedo decir tu nombre, no si es
lunes o sábado...
Me reía de pensar que ahora estás más
cerca, que sé donde estás,
qué te gusta y que seguramente tampoco
podés decir el mío, mi nombre.
Que las teclas se te traban para ese
sonido al cual el viento limpia y le va restando valor...
Me puse un lindo vestido, alboroté
todavía más mi cabello,
me pinté los labios con el rojo más
melancólico y dejé flores en tu casa.