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Camposanto

La humedad me arruga los dedos
¡Maldición! estamos viejos de agua en enfermos de suelo,
Viejos de la misma historia.
Pero no estamos sabios, vos y yo nunca aprendimos.
Con el agua hasta el cuello
y sin balsa nos hundimos en el camposanto de las mareas,
esas mismas mareas donde también la llevaste a ella.
Caemos como en cámara lenta herrumbrados de peleas,
con las tripas adormecidas y el vestigio de la oxitocina.
Desconocidos, con esa mirada hueca nos despedimos,
como quién pasa y saluda a quién no debe,
como quien es descubierto robando o haciendo el amor,
caemos en silencio bajo las aguas, más saladas que el día
en que decidimos por fin olvidarnos.
¡El silencio y el cansancio nos ganaron!
La falsa palabra le ganó a la sinceridad del contacto,
mi puño se reventó sobre la mesa de pulso, dejó de latir.
dejó de latir, deo d latr, ej e i, do lir, d|/|/|/|/|/|/|/|/|/|_______