Tengo más que tiempo para reconocerte la espalda, tengo ganas.
Me sé el camino para encontrarnos en la tormenta de tus ojos pequeños.
Valdría la dicha, te juro, si creyeras en lo que mi voz te dice al oído.
Te daré blancas y negras, un relieve en semitonos en la calle que dibuja mi contorno,
sostenida de tus brazos y agarrada de mis piernas,
no importa si la ventana esta abierta y no hay cobija para los ojos,
Tengo más que tiempo, tengo ganas,
para que tus dedos me recorran como los bichos a la miel.