Me lavé los dientes, una o dos veces
-no se cuantas-
Dicen que la sangre es buena señal para el alma.
Sí! lo que pasa es que no son mis ojos la ventana, es mi boca.
Me lavé lo dientes ahora lo recuerdo,
para estar segura de limpiar bien mi nombre,
para reiniciar de alguna forma la función de mis papilas gustativas.
-"La lengua también se limpia", me decía mi mama.
Creo que me los lavé no estoy segura,
por que así se limpian los besos, los sabores amargos, el mal gusto.
Dicen que la sangre es buena señal para el alma
yo ya no sé más por donde sacarla...
Me lavé los dientes otra vez, y otra fingí no saber que lo hacía
solo para volverlo hacer; fingí olvidarlo para repetirlo;
no sé cómo lavarme de la boca todas las palabras,
las que alguna vez significaron y ahora se aferran como asquerosos recuerdos,
no sé como lavarme ese sabor a herrumbre, ese peligro a tétanos.
Me los volví a lavar cien y más veces para no volver a hablar
de las cosas que no sirven, para exterminar todos tus residuos.
Dicen que la sangre es buena señal para el alma,
dicen mal...