Páginas

Reclamo

Reclamo mi derecho a temer.
Hay demasiados fantasmas en mi cuarto,
uno me grita: ¡soledad!, otro me grita: ¡frío!
otro calor, otro olvido...
Abrocho y desabrocho los botones del llanto
estoy vulnerable, mis piernas no obedecen,
no me pertenezco, me pierdo, me quedo sin nada.
A las almohadas de mi cama se les ha acabado
la paciencia y el olor del romero.
Tengo lástima de mí, soy animal herido, 
la sal para un huevo plástico.
Soy quién teme temer.
Las mujeres no lloran.