Manos muerte, labios vida,
jugás a secar todos mis ríos
a sembrar con tus semillas
mi campo amatista.
Cargás con tus dedos el fuego
para desencadenar la vibración
de mis cordilleras y las tuyas...
Helás el yembé de mi pecho...
Tus manos d-vidas y oportunas
que juegan a ser algún dios.