Ya no existen las damas,
ahora solas abren las puertas, solas se sientan,
se logran sostener de la barra en el bus, aún en calle escabrosa.
Solas encienden las velas de la cena
y si les da la gana, solas, las apagan.
Ya no existen las damas,
ahora usan pantalones y construyen casas sobre sus tacones.
Ahora no temen dormir solas, ni con sus hijos e hijas.
Ahora compran comida o simplemente la hacen.
Juegan fútbol aunque nadie las vea, a las damas eso ya nos les importa.
Ya no existen las damas, ahora existen las mujeres.
Pero caballeros, esos, por todos lados están…