Vení, acercáte, talvez todavía el mundo este feliz.
Vení acercáte respiráme en la cara, en la nuca,
acercáte que hoy talvez el mundo nos deje ser.
Vení vení que mis cabellos sean los tuyos
y tu espalda la mía y tuyos mis ojos,
y nuestra la piel, la sangre, la saliva.
Vení, vení ahora que el mundo está feliz y no nos ve.